El gran desafío de un profesor es, aparte de ganarse la confianza de los alumnos, conseguir que estos se impliquen en las tareas escolares. ¿Cómo es posible que algo que se denomina “deberes” tenga tan mala aceptación por parte de los alumnos? Este post le explica un aspecto que unifica la diversidad de nuestros alumnos y es que, a día de hoy, muy pocos o casi ningún estudiante quieren “hacer algo por nada”.

Si analizamos psicológicamente lo que necesita una persona para realizar una tarea encontramos dos aspectos que me gustaría comentar. 

En primer lugar se precisa la atención del individuo. El medio TIC es favorable, puesto que incluso los chicos con TDAH son capaces de abstraerse delante de una pantalla cuando juegan a un videojuego. Otro factor atencional es la soledad. El aislamiento de otros compañeros con quien distraerse promete, a priori, que el alumno pueda prestar mayor atención en su casa que en el aula. Es por ello que las tareas con Google Classroom deberían poder recoger los deberes tal y como los entendemos.

El segundo factor para realizar una tarea es la motivación. Que la culpa del fracaso escolar la tienen los profesores por que no saben motivar a sus alumnos, es sin duda uno de los grandes tópicos que la gente asocia a nuestra profesión, (unto a nuestras inmerecidas y desproporcionadas vacaciones. 

En 1975, el psicólogo Mihály Csíkszentmihályi describió cómo individuos que realizaban tareas totalmente entregados experimentaban un cierto estado de felicidad. A esta experiencia la denominó flujo y propuso como ejemplo de ella a estudiantes realizando tareas escolares. Estoy seguro que usted,  lector, está deseando ahora mismo convertir las tareas escolares en una experiencia de flujo para sus alumnos. ¿Esto es una adaptación curricular? Sí y no, déjeme que le cuente:

La primera cosa que necesita saber es que la dificultad de las tareas deben estar en concordancia con las capacidades y competencias del alumno. No deben ser demasiado fáciles, ni muy complicadas. Si quiere saber algo más, busque información sobre el concepto de “zona de desarrollo próximo”  de Vygotsky. Así pues, puede aprovechar la capacidad de para ofrecer diferentes tipos de actividades para los alumnos en Classroom. 

Cuando creamos una tarea, en la parte superior derecha de la ventana de diálogo encontramos dos listas desplegables, la primera sirve para repetir la tarea en más cursos o grupos y la segunda que por defecto es “Todos los alumnos”, permite asignar a la carta la actividad tan solo a parte de los estudiantes inscritos.

El segundo factor para crear flujo es diseñar correctamente la consecuencia que tienen los deberes. Si analizamos cómo reacciona la escuela ante el incumplimiento de las tareas escolares, descubrimos que los medios han cambiado pero no su finalidad: antes, cuando alguien incumplía las tareas, se le escribía una nota en la agenda que los padres debían firmar; ahora registramos la incidencia en un programa informático que envía de forma automática un correo electrónico a los padres con el resumen de esas incidencias diarias o semanales. Estamos excluyendo al alumno de la respuesta, como si él o ella no tuviesen nada que ver con su conducta. Informar a los padres es bueno, incluso a veces puede llegar a ser persuasivo, pero deberíamos informar al alumno de forma clara de la finalidad de esa tarea (por ejemplo: «Con esta tarea consigues 5 puntos de 100 en la nota final»), y al finalizar lel trabajo, todos los alumnos obtienen inmediatamente el resultado del mismo gracias a una retroalimentación inmediata. 

La integración total de los Formularios de Google en Google Classroom permite esa retroalimentación instantánea. Para ello, debe crear el formulario en modo Test de autoevaluación, y al insertarlo desde Drive en la tarea de Classroom, debe dejar activada la opción “Importación de notas”.

En resumen, Google Classroom nos permite proponer tareas personalizables y autocorregibles que los alumnos pueden realizar desde casa, y al integrar ese resultado en la nota, vamos a favorecer que los estudiantes se motiven en la realización de los polémicos “deberes.