En mi libro hablo de cómo se puede conseguir que algunas aplicaciones puedan ser usadas por algunas unidades organizativas dentro del dominio. Por ejemplo, se puede activar Google Payements, que permite realizar compras, tan solo para la unidad organizativa de profesores, ya que por defecto está desactivada para toda la organización.

Desde estos días, Google ha incluido la posibilidad de activar los servicios por grupos. Eso significa que si una tutoria se porta mal y chatean durante la clase, se les puede desactivar el Chat Hangouts. Aunque no soy un gran defensor de las medidas negativas, a veces son necesarias. Si podemos usarlas con precisión quirúrgica, evitamos que paguen justos por pecadores.

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¡Hay tantas circunstancias que nos gustaría poder controlar cuando ofrecemos G Suite a menores de edad! Una que puede ser preocupante es el uso que se hace de YouTube. Este servicio se puede usar habiendo iniciado sesión en una cuenta o no. Si es la primera circunstancia, los administradores podemos decidir qué uso hace el usuario de esa cuenta. La consola ofrece 4 opciones que van de máxima restricción a máximo privilegio: restricción absoluta – restricción moderada – sin restricción – con permiso para aprobar vídeos.

Si queremos que los alumnos no usen YouTube libremente, usaremos una restricción.

  • La restricción estricta contempla una lista blanca que el administrador debe gestionar 🙁
  • La restricción moderada la pueden gestionar los profesores a los que se les otorgue en su unidad organizativa el permiso para aprobar vídeos.

Además, la consola de administración ofrece que sean aquellos profesores verificados en Classroom los que puedan aprobar. Se trata de una opción algo más complicada cuando se acorta el proceso con la alternativa de las unidades organizativas.

El motivo de este post es cuestionar la utilidad didáctica de tal medida. Es difícil que los alumnos encuentren por accidente vídeos no apropiados para su edad. Lo cierto es que los algoritmos de YouTube detectan las películas y músicas casi de inmediato, y supongo que los desnudos y otros aspectos similares también sufren esa suerte. El problema es que los alumnos encuentren vídeos educativos de baja o pésima calidad. Esto no se puede solucionar desde la administración de G Suite porque sería ponerle puertas al campo.

Yo propongo una solución de ingeniería pedagógica y social. Como cultura de centro, el profesorado tiene la tarea de advertir a los alumnos que hay que cuestionarse la calidad de los vídeos y videotutoriales que encontramos en este servicio. Los maestros y profesores deben proponer listas de enlaces recomendados a YouTube, porque no sería pedagógicamente correcto dejar al alumno solo en un mar de información.

Y ahora viene la práctica pedagógica estrella: valorar el vídeo. Podemos establecer un Google Form para evaluar los vídeos. Podemos traducirlo a un sistema de puntuación basado en las valoraciones de los alumnos. Podemos traducir las puntuaciones a la manida escala con cinco estrellas. Como el trabajo del profesor es mínimo, podemos valorar vídeos a petición de los alumnos y convertir esa lista en algo vivo.

No nos engañemos, aunque deben entrenarlo, el alumno tiene olfato para saber lo que le ayuda y lo que no. Por eso debemos acompañarle en el proceso de establecer juicios con criterios. Hace 7 años los alumnos no usaban apenas Youtube de referencia, ahora el 50% lo hace, con frecuencia por recomendación o consejo de família y amigos. Es el momento de educarlos para ello.