Soy profesor de una materia no lingüística y me preocupa mi colaboración en la adquisición de las competencias comunicativas del alumnado. Decía en mi anterior post que en esta clase de materias, los ejercicios consisten en rellenar huecos, aparejar términos y preguntas de respuesta múltiple con demasiada frecuencia. También comenté que las actividades TIC se deben plantear de forma alternativa si queremos enriquecer el proceso de aprendizaje.

No podemos innovar mediante las TIC si seguimos con las mismas prácticas a pesar de haber cambiado el medio. Habrá quien piense que innovar está sobrevalorado y que se puede seguir enseñando perfectamente con las prácticas que hemos realizado durante “toda la vida”. Eso es un error y quiero establecer una pequeña guía para escapar del día de la marmota.

Dar un contexto

El gran inconveniente en la relación de una materia no lingüística y la expresión escrita del alumno es que se plantea al alumnado la redacción de forma descontextualizada y con el objetivo de mostrare su conocimientos de forma cristalina, sin integrar los aspectos de su realidad, cosa que podría conferir mayor significado al aprendizaje. 

Me gustaría señalar un TOP 5 de planteamientos para contextualizar.

  1. Los diálogos. Nos podemos distanciar de los diálogos “canónicos” para conseguir acercar más aún la actividad a los alumnos. ¿Porqué no usar un formato más cercano aunque sea algo anacrónico? ¿Cómo sería un chat de WhatsApp entre Colón y los Reyes católicos durante el descubrimiento de América?¿Y uno entre Pasteur y Pouchet discutiendo sobre la generación espontánea? Una herramienta fabulosa es iFake Text Message, una herramienta fácil e intuitiva con un solo fallo: no permite emular una conversación de grupo, tan sólo un chat entre dos personas.
  2. Las cartas. Podemos rescatar el género epistolar o adaptarlo anacrónicamente al email haciendo que un personaje famoso escriba una carta explicando un hecho significativo de su vida, solicitando empleo, recomendando a otro personaje para un trabajo, etc. Por ejemplo, Marie Curie podría escribir a una amiga de Polonia narrando el descubrimiento del Radio. Imprescindible que se añada a la actividad vídeos con Biopic, enlaces externos y sobre todo una plantilla sobre la que realizar la redacción. Una web llena de ejemplos de carta para descargar es mil ejemplos.com
  3. Twitteratura (Microrrelato de 140 o 280 caracteres). El microrrelato es un género con unas normas y características especiales que bebe de la narrativa y a veces del teatro. Uno de los mecanismos en los que se basa es aprovechar los conocimientos del lector, omitiendo datos (elipsis) que faciliten su comprensión y la hiperbrevedad. Sirva como ejemplo la obra titulada Luis XIV del escritor Juan Pedro Aparicio que tan solo dice “Yo.”. Así pues, la elipsis consiste en omitir precisamente los datos de la materia. Una web que nos permite controlar la longitud de nuestro texto es contador de palabras.  Esto no es nada nuevo, ya existen experiencias didácticas de twitteratura para alumnos. 
  4. Ucronías y realidades alternativas. Las reconstrucciones históricas de hechos que no han pasado realmente, o episodios totalmente alternativos a lo acontecido entra dentro de los que se denomina What If…? Para nuestros alumnos, no importa la verosimilitud, importa la motivación. Un recurso en Internet que nos puede ayudar es el What-If-Inator de Seventh Sanctum.  De aquí pueden surgir cuestiones tan locas como ¿Cómo hubiese sido si el Rey Arturo crease la penicilina?¿Qué pasaría si Galileo hubiese cambiado su existencia con Tomas Edison?¿Qué pasaría si la genética mendeliana se hubiese descubierto mil años antes?
  5. Fanfic (ficción escrita por aficionados). Muchos alumnos pueden tener problemas para imaginar historias. Una forma de ayudarlos es permitiendo que introduzcan personajes y entornos que ellos si conocen. Cruzar un universo conocido por ellos con el de la materia es un mecanismo para desbloquear a aquellos que tienen más dificultades. Así pues, podemos ver cómo el Doctor Who ayudó a crear la máquina de vapor, o cómo un Assassin’s Creed fueron los responsables de la caída de Boabdil. Un potente recurso es mostrarles un portal de Fanfic en español.

Intensificar la supervisión

La segunda gran limitación que tenemos en las materias no lingüísticas es la falta de tiempo para supervisar y acompañar a nuestros estudiantes en sus ejercicios de redacción. Si recurrimos al modelo de entrega única, forzamos al alumno a jugárselo todo a una carta. Eso sólo funciona en las películas y en los cuentos de final feliz. Para escribir bien puede ser útil tener talento, pero son imprescindibles muchas horas de lectura y de práctica.

Cuando usamos las TIC debemos huir de hacer las mismas cosas e intentar, como mínimo, hacer nuestras tareas docentes mejor que sin ellas. En ese camino, es posible que lleguemos a conseguir hacer cosas nuevas. Me estoy refiriendo a crear una experiencia única para cada alumno, donde el profesor revisa y comenta sus escritos sobre la marcha. 

En este apartado, centraré mis comentarios en el uso de Google Classroom, pero estos comentarios son aplicables a otros EVAs.

  1. Plantea una línea base para comparar con el resultado final y establecer la mejora. Una vez establecida la tarea, obliga al alumno a entregar una primera versión del texto del que se habrán establecido unas pautas. Establece unos objetivos que debe alcanzar cada alumno y plantéaselos mediante el mecanismo de “Comentario a la tarea”.
  2. Permite que el alumno vaya cambiando la primera entrega por diversos borradores que corregirás en función a los objetivos establecidos. Adecúa el ritmo de entrega y supervisión a la complejidad del texto y a las características del alumno. Así como la intensidad de las correcciones. 
  3. Facilita al alumno el formato de entrega. Es mejor que presente la foto de un manuscrito mediante Drive, que no presente nada. Drive permite escanear documentos y pasarlos a PDF desde el móvil. Además, Google Classroom permite editar cualquier tarea del alumno en la versión para móviles y tabletas, escribiendo anotaciones con el dedo, un puntero o Apple Pencil.
  4. Presta atención a los comentarios en la tarea del alumno. Alice Keeler (@alicekeeler) muestra un truco para supervisar fácilmente los comentarios que no ha respondido. Al abrir la pantalla de corrección en el modo de vista previa sale el último comentario sin indicar quien lo hizo. Ella añade sus inicales al principio de sus comentarios para detectar de un vistazo cuáles están sin comentar.
  5. Puntúa la tarea en función del número de entregas y del logro de los objetivos.